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lunes, 27 de febrero de 2012

Disgresiones de un condenado


Volvió a suceder. No podía ser de otra manera, parece. Cae la noche y con la oscuridad se despiertan hoy, maldita la hora, mis demonios que creía haber sepultado. Un dedo justiciero me amenaza desde algún punto que no alcanzo a percibir: “te lo dije” tritura mi alma enrarecida.

Se despiertan esos demonios. Todos mis demonios. Que son solo como tres pero bien pesados los infames. Tratan de apoderarse de mí, me rodean, me acechan. Esperan el momento en que trate de conciliar el sueño para entrar en mi mente y torturarme sin piedad hasta que levante el alba. Te lo dije.

Ese remoto miedo que a fuerza de hechos fui enterrando hoy hace explosión. Mi mente corre a una velocidad enfermiza y no hay quien la detenga. Caigo en un vacío de vértigo donde el mismo dedo suspendido en la oscuridad me señala sin piedad a la vez que satura mis oídos con ese terrible enunciado: te lo dije.

Mis demonios se quieren apoderar de mi. Si no pudiste con la empresa que te tiene hoy prisionero de tus temores, ¿crees que podrás con otras? Se burlan. Me amenazan. Me empujan al abismo de la desesperanza.

Hoy sé que estoy condenado a una muerte lenta, penosa. Yo soy mi propio verdugo y mis demonios las cadenas que me atan. O más bien, estoy condenado a seguir viviendo. A estar por siempre conmigo mismo. Tanta oscuridad de esta prisión me embota la mente. No sé qué será de quien hoy soy.

lunes, 20 de febrero de 2012

¿Por qué me has abandonado?

Hola de nuevo. Hay veces que no resisto contar algo sobre mis poesías. Sobre esas que escribo. A veces siento que contarles cómo la hice, por qué lo hice, etc, podrá hacer más comprensible ese entramado de letras... Bueno, aquí les va una que escribí hace poco.

Hace un par de semanas me traumé literalmente con una canción de System of a Down: Chop Suey. Además de haberla escuchado ya muchas veces y que de por sí me gustaba, esta vez me propuse aprendérmela, dado que es una canción un tanto difícil de cantar. Es más, hasta una viñeta le han hecho y la pondré a continuación


Me puse a ver que es lo que decía y me sorprendió mucho el ver que la última parte de la canción, literalmente habla de la muerte de Cristo. Y no solo eso sino que lo hace de una manera bastante realista a mi parecer y muy sentida, muy desgarradora. Además la parte que menciona es precisamente esa en la que Jesús dice una de sus últimas 7 palabras: Padre, por qué me has abandonado...

Yo me ponía a pensar que siempre nos han mostrado a un Jesús en la Cruz pacífico, con dolor pero paciente... amm casi estoico. La canción sin embargo lo presenta sufriente, con un grito de verdad desgarrador y luego triste. Miedo, tristeza, soledad... todo eso pude sentir al escuchar la canción y mientras la oía escribí al vuelo unos versos... haciendo referencia al momento y a la canción misma.


Mi cuerpo sangra desgarrado
mi alma busca tu mirada
mis ojos se pierden en la nada
porque tú me has abandonado

De tu mirar quedé olvidado
y de tus pensamientos excluido
como si fuera yo quien te ha ofendido
Padre mío, me has abandonado

De tu corazón me has exiliado
y ante tus ojos soy solo un bandido
Pero, ¿por qué? -borbota como sangre este gemido-
¿por qué me has abandonado?

Mas que morir me siento suicidar
y al ver un ángel partir
es imposible no llorar

Pues aunque quisiera evadir
la muerte y tu rechazo evitar
me estaba reservado así morir.



domingo, 28 de agosto de 2011

Eres vida para mi

Les comparto una poesía que he escrito recientemente. Espero les guste.

Desde la oscura negra tumba de mi noche

Vi brillar un resplandor del día

Pequeño fulgor que hacia a mi venia

Desafiando el negro temor que lo envolvía

No quise creer lo que veía

Y de mis ojos cansados no me fiaba

Mi mente aletargada despertaba

Y era por ti que mi corazón otra vez latía

Rayo de luz que sin querer rompías

Las negras mortajas de mi alma muerta

Y alumbrabas mi camino hacia la puerta

De la vida misma a que me devolvías

No pensé que tu morir quisieras

Más bien reía porque me levantabas

A qué si no, donde la muerte entrabas?

Mas que a morir o a que me revivieras

Por que razón tu vida arriesgabas

Bajando al pozo oscuro de la muerte?

No lo se

Solo sé que de tu luz me enamoré

Y por ti del abismo regresé.

Yo no te dejaría morir

Ni que tu resplandor de luz se acabe

Pues al apagarse, ¡¿quien lo sabe?!

Si dejaría también yo de existir

Pequeño fulgor de luz de día

Hoy que te contemplo comprendí

Que sin tu luz sería un alma vacía

Porque tú eres vida para mí.

Una reflexión "al vuelo"

Frente a mi oficina, sobre las escaleras que van al segundo piso, había un nido de golondrinas. 3 polluelos tenía el nido. Sobre una lámpara...